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Dónde Comer en Candás

Candás es un puerto que se come entero. Villa marinera de Carreño, a media hora de Gijón y a un paso de Luanco, vive de la lonja: el bonito del norte es su bandera —cada agosto, las Jornadas del Bonito lo celebran en forma de menú— y el centollo su manjar de fechor. En una mañana cualquiera puedes ver descargar el pescado y, esa misma tarde, comértelo a la plancha a dos calles de donde lo bajaron. Esta guía recorre los sitios donde lo hacen mejor, con direcciones concretas y sin humo.

En el puerto y la calle Rosal: el mar en la mesa

La zona que baja hacia el muelle concentra lo mejor. La Arisueña (calle Rosal 6) es la referencia del marisco en Candás: mariscada seria, centollo de calidad y una carta de pescados del Cantábr que cambia con la lonja. Es de los sitios con más reseñas de la villa, y la reputación se la ganó en la mesa.

En el propio edificio de la Cofradía de Pescadores está el Bar Restaurante Náutico, con cetárea propia —vivero donde mantienen el marisco vivo—, lo que garantiza producto fresco todos los días del año. Mariscadas, parrilladas y vistas al puerto: la combinación clásica.

A un paso, el Restaurante El Puerto (calle Pedro Herrero 5) cubre el mismo territorio con fama de pescado bien hecho a precio razonable. Y junto a la dársena, la Sidrería Tresmallo es la opción más relajada para tomar unas raciones de callos, pescado y sidra bien escanciada con el puerto delante.

Sidrerías y chigres: la otra mitad de Candás

En la calle Carlos Albo Kay se juntan dos pesos pesados. La Sidrería Santarúa (nº 18) es probablemente el local más popular del concejo de Carreño: enorme, de menús generosos, marisco y parrilladas, con miles de reseñas acumuladas. Más abajo, en el nº 39, el Llagar de Pola organiza espichas con menú cerrado y tiene escanciadores automáticos conectados a las barricas —útil cuando vas en grupo y nadie quiere sacar la botella.

En pleno centro, la calle Valdés Pumarino y alrededores es la zona de tapeo: el Bar Nordeste (Valdés Pumarino 16), uno de los clásicos de la villa con décadas a sus espaldas, donde no hay que irse sin probar su puding de cabracho y sus pescados; y la Pulpería Señor Cachelo (Venancio Álvarez Buylla 4), para pulpo a feira y raciones contundentes. Junto a la playa, el Bar Domingo (Armando Palacio Valdés 2) es un fijo de desayunos y tapas, y el Mesón Sidrería L'Espumeru (Bernardo Alfageme 23) completa la oferta con marisco y cocina asturiana de libro.

Para tapas sin complicarse

Dos direcciones de la zona centro para el plan de caña y tapa: La Botica Indiana, en la calle que baja directa a la playa, de las más animadas —buena tapa con la consumición, vermú y ambiente—, y la Vinatería El Retiro, donde además de tapar se puede comer de menú. Y para el postre o el recuerdo, las marañuelas, el dulce candés por excelencia —unas galletas de manteca cocida que se venden en las pastelerías del centro—, junto a la Heladería Helio Hermanos (plaza de La Baragaña), la heladería más veterana de la zona.

La referencia grande: Casa Gerardo, en Prendes

A cinco kilómetros del puerto, en Prendes, está Casa Gerardo: más de 120 años de historia, una estrella Michelin y la quinta generación de los Morán (Marcos al frente de los fogones) detrás del proyecto. Es cocina asturiana de alto nivel —su arroz con carabineros, el pixin y los postres tradicionales reconvertidos son ya parte de la historia gastronómica del país—. No es una cena cualquiera, pero si vienes a Candás por comer, es la cima de la comarca. Reserva con antelación.

Cuándo venir

El bonito manda de julio a septiembre, y las Jornadas Gastronómicas del Bonito de Candás (agosto) son la mejor excusa: más de una veintena de restaurantes de la villa sirven menús alrededor del bonito en todas sus formas —marmitako, pastel, con arroz—. Fuera de temporada, el centollo y el pescado de roca mantienen el nivel todo el año, y el nivel de las terrazas del puerto baja lo justo para poder coger sitio. Si vienes en coche en verano, madruga: el aparcamiento junto al puerto es el recurso más disputado del concejo.

Preguntas frecuentes

¿Qué se come en Candás?

Candás es la villa del bonito del norte y el centollo: marmitako, pastel de bonito, calderetas y parrilladas de marisco recién bajado de la lonja. De postre, las marañuelas, el dulce típico de la villa, junto al arroz con leche. Cada agosto se celebran las Jornadas Gastronómicas del Bonito, con decenas de restaurantes sirviendo menús alrededor de este pescado.

¿Cuánto cuesta comer en Candás?

Un menú del día en los restaurantes del centro ronda los 12-18 €, y una cena de pescado o marisco en el puerto entre 25 y 40 € por persona según lo que se pida. Las sidrerías del paseo permiten comer bien de raciones por unos 20-30 €. En Casa Gerardo (Prendes) el menú degustación está en otra categoría, a partir de unos 100 €.

¿Dónde se come mejor marisco en Candás?

En la zona del puerto y la calle Rosal. La Arisueña (calle Rosal 6) es la referencia de marisco de la villa, el Bar Restaurante Náutico, en el edificio de la Cofradía de Pescadores, tiene cetárea propia, y el Restaurante El Puerto (calle Pedro Herrero 5) sirve el pescado del día frente al muelle.

¿Es verdad que la mejor sidrería de Candás está en un centro comercial?

No es un centro comercial al uso, pero sí que la Sidrería Santarúa, en la calle Carlos Albo Kay 18 junto al mercado, es de las más populares de todo el concejo de Carreño, con más de diez mil reseñas acumuladas. Es grande, de menús abundantes y muy frecuentada por locales, muy distinta al típico chigre pequeño.