Información
- Cocina: Asturiana, Brasa, Pescados, Mariscos
- Precio: $$$$
- Web: Sitio Oficial
Pocas casas en Asturias resumen tan bien el paso de lo familiar a lo sublime como La Huertona. En la carretera de la Piconera, a unos dos kilómetros del casco urbano de Ribadesella y a apenas uno de las cuevas de Tito Bustillo, lo que fue el bar-tienda de la abuela se ha transformado en uno de los templos gastronómicos del oriente asturiano. José Manuel Viejo cogió el negocio en 1987 junto a Rosa Ruisánchez para probar qué tal se les daba la hostelería: casi cuatro décadas después, la casa acumula dos Soles Repsol y recomendación de la Guía Michelin, y conseguir mesa en temporada alta requiere planificación.
El comedor, ampliado y reformado en sucesivas intervenciones, mira al sur a través de grandes ventanales hacia las vegas del río Sella. Esa luz cambiante del oriente asturiano —verde intensa en primavera, dorada en verano, brumosa en otoño— forma parte del menú tanto como el pescado de rula. Aquí no se viene a comer rápido: se viene a sentarse dos o tres horas, dejarse llevar por la cocina del día y, si la época lo permite, rematar con unas angulas que difícilmente encontrarás mejores en toda la cornisa cantábrica.
José Manuel Viejo es uno de los grandes maestros de la brasa en Asturias, y la brasa de encina es el eje de la casa: sellar bien la pieza, vigilar la distancia al fuego y dejarla el tiempo justo. Esa obsesión por el punto perfecto se nota en cada plato.
El reparto de funciones está claro: la carta se elabora a diario en función de lo que José Manuel haya encontrado en el mercado, con producto marino de las lonjas de Llanes y Ribadesella, y Rosa lo trata en la cocina con la máxima sencillez para no tapar su sabor. El rey de costa a la brasa de encina es el plato que la Guía Michelin destaca de la casa, junto con el salpicón de bogavante de Ribadesella hecho al momento y, en temporada, las angulas.
Las carnes también tienen su sitio, con vaca vieja madurada como referencia. Y las verduras no son un adorno: buena parte procede del propio huerto del restaurante. Es un repertorio que rehúye la pirotecnia y busca la profundidad del sabor.
En los meses fríos —de noviembre a febrero— La Huertona se convierte en parada obligada para los amantes de las angulas. El río Sella, que desemboca precisamente en Ribadesella, ofrece unas angulas de calidad excepcional que aquí se sirven a la bilbaína, con su ajito, su guindilla y su cazuela de barro humeante. No es raro que comensales de Madrid, Barcelona o Bilbao reserven expresamente para probarlas en La Huertona, conscientes de que difícilmente las encontrarán tan frescas fuera del puerto riosellano.
El salpicón de bogavante de Ribadesella, hecho al momento, es otra de las exquisiteces que aparecen en función de la captura.
Para quien quiera dejarse llevar sin sorpresas, La Huertona ofrece un menú degustación de 170 euros por persona, con pan y café o infusión incluidos y la bodega aparte. Va bajo reserva y recorre la temporada, así que su contenido concreto cambia con lo que haya ese día en el mercado: no es un menú fijo que se pueda consultar de antemano plato a plato. Lo razonable es preguntar al reservar por lo que se va a encontrar en esas fechas.
El local que hoy ocupa La Huertona fue durante generaciones el bar-tienda familiar de la abuela de José Manuel. Esa condición se nota en el ambiente: no es un restaurante monumental ni pretencioso, sino una casa cómoda que ha ido creciendo por etapas, desde el bar sencillo del principio hasta el comedor actual.
La decoración combina madera, piedra y textiles cálidos, sin estridencias. Las mesas están bien separadas, la luz entra con generosidad por los ventanales y el servicio, dirigido por el propio equipo de Rosa y José Manuel, es de esos que saben cuándo aparecer y cuándo desaparecer. La carta de vinos se puede consultar en la web del restaurante.
Reservar en La Huertona requiere cierta planificación, sobre todo en verano y en torno a Semana Santa. La política del restaurante es no aceptar reservas por plataformas intermediarias: hay que llamar directamente al 985 860 553 o escribir a [email protected]. El calendario online —disponible en la web— muestra los días completos y los días cerrados.
Los horarios habituales son de comidas, de 13:30 a 16:00, con el martes como día de cierre; las cenas se sirven viernes y sábado, de 21:00 a 23:30, y también los jueves en verano. Las mesas admiten un máximo de ocho comensales.
La tarifa media por persona arranca en torno a los 100 euros si se opta por carta, frente a los 170 euros del menú degustación. La bodega es adicional.
Hay restaurantes a los que se va a conocer la cocina de un chef. La Huertona es otra cosa: es una visita al oriente de Asturias entendiendo por qué esta región produce materia prima excepcional. La huerta, el río y el mar están todos representados en un mismo menú, con una técnica depurada pero sin alardes, en una casa que sigue siendo, en el fondo, una casa.
Si vas a Ribadesella —playa, Descenso del Sella, cuevas de Tito Bustillo—, reservar en La Huertona es convertir una escapada al oriente de Asturias en una experiencia gastronómica completa. Mejor entre semana si quieres algo más de margen; con tiempo, con hambre y con ganas de que te cuenten lo que estás comiendo.