La Corte de Pelayo — Cocina Asturiana de Mercado frente al Campoamor
Información
- Cocina: Asturiana, Cocina de mercado
- Precio: $$$
- Web: Sitio Oficial
Oviedo tiene una escena gastronómica que va mucho más allá del tópico, y La Corte de Pelayo es una buena puerta de entrada. Está en la calle San Francisco, esquina con Fruela, justo enfrente del Teatro Campoamor y pegado al Campo de San Francisco, a unos tres minutos andando de la Catedral. Es un restaurante familiar con más de veinticinco años a sus espaldas, y su propuesta se resume en una frase: cocina asturiana de mercado, sin artificios, con producto que se elige a diario.
La casa ha ido acumulando reconocimientos sin cambiar de rumbo. Su Cachopo Pelayo ganó el I Campeonato de Asturias de Cachopos y volvió a alzarse con el título de mejor cachopo de Asturias en 2025. Su fabada ha sido finalista del certamen Mejor Fabada del Mundo en tres ocasiones. Y la Guía Repsol lleva nueve años consecutivos recomendando el restaurante. No son medallas colgadas de cualquier manera: son los dos platos por los que entra la mayoría de la gente por la puerta.
El Cachopo Pelayo (34 €) es el plato insignia y el que justifica la reserva. La fabada asturiana (21 €) va detrás, con esa textura cremosa que solo da el fuego lento. Entre las carnes, la especialidad de la casa es la costilla de Angus asada a baja temperatura con su demi-glace (28 €), y también funciona muy bien el solomillo de vaca asturiana con bechamel trufada y afuega'l pitu (27 €).
En los entrantes hay recorrido para todos los bolsillos: desde el tomate del bueno con arbequina y pesto (12 €) hasta el jamón ibérico Cinco Jotas cortado a cuchillo (32 €), pasando por las croquetas de jamón ibérico (15 €), la tortilla jugosa de merluza del pincho con su pil pil (15 €) o el pulpo braseado del Cantábrico con puré de patata trufado y pimentón (25 €). De pescado, la carta cambia según lo que haya en la rula —lenguado fino, virrey, mero, besugo—, y hay un lomo alto de bacalao en fondo de caldereta amariscada (25 €) que es un fijo.
Los postres son caseros y se mueven entre 6 y 8 €: arroz con leche requemado, tarta de queso con helado de pistacho, torrija con helado de leche merengada o el mantecado flambeado peñasanta.
El comedor tiene capacidad para unos 120 comensales y grandes ventanales que dan al Campo de San Francisco y a la zona del Campoamor; en los meses de buen tiempo también hay terraza. Es un espacio amplio y luminoso, más de restaurante de celebración familiar que de local íntimo. Cuentan con acceso para personas con movilidad reducida y ofrecen opciones para celíacos y veganos, algo que conviene avisar al reservar.
La bodega es uno de los apartados que más cuidan y que ellos mismos destacan como parte de la experiencia, con catas puntuales y asesoramiento en sala para elegir el vino que acompañe cada plato.
Abren todos los días. De lunes a sábado hacen dos turnos, de 13:00 a 17:00 y de 20:00 a 00:00; los domingos solo el turno de mediodía, de 13:00 a 17:00. La mesa se reserva por dos horas y guardan quince minutos de cortesía en caso de retraso. Para grupos de más de diez personas o eventos privados hay que llamar directamente al 985 21 31 45; trabajan con menús de grupo desde 46 € por persona.
La ubicación es inmejorable para combinar comida y paseo: el Campo de San Francisco al lado, el Teatro Campoamor enfrente, la calle Uría a un paso y el casco antiguo, con el Fontán y la zona de sidrerías de Gascona, a pocos minutos andando. Es esa dualidad —una comida tranquila de cocina asturiana y después un culín en un chigre— lo que hace de Oviedo un destino gastronómico cómodo de recorrer a pie.
Reserva con antelación, sobre todo fines de semana y en fechas señaladas: es un restaurante conocido en la ciudad y las mesas vuelan.
Precios y horarios verificados en la web oficial del restaurante en agosto de 2026. Pueden variar; conviene confirmar al reservar.