Ubicación
Calle Gutiérrez de la Gándara
33500 Llanes
Información
- Cocina: Asturiana
- Precio: $$
Calle Gutiérrez de la Gándara
33500 Llanes
La Cueva es un restaurante del casco urbano de Llanes, en la calle Gutiérrez de la Gándara, a pocos minutos andando del puerto y del centro de la villa. Es un local de barrio, de los que se conocen sobre todo por el boca a boca y que apenas tienen presencia en internet, así que lo más sensato es acercarse o llamar para confirmar horarios y carta antes de ir.
Su ubicación lo convierte en una parada cómoda si estás recorriendo Llanes a pie: queda a un paseo corto tanto del casco antiguo como del puerto, que es donde se concentra buena parte de lo que hay que ver en la villa.
Si comes por la zona, el paseo obligado después es el del puerto de Llanes, para ver los Cubos de la Memoria. Son los bloques de hormigón de la escollera, pintados por el artista vasco Agustín Ibarrola en dos fases: la primera se ejecutó en 2001 y la segunda, en el dique norte, en 2003. Entre ambas se intervinieron varios centenares de caras de cubos, y el resultado es una de las obras de arte público más reconocibles de la costa asturiana.
No es una colección de murales independientes hechos por autores distintos: es una única obra de un solo artista, pensada para leerse en conjunto. Los colores y las figuras se superponen y se recombinan según desde dónde mires y según cómo caiga la luz sobre la piedra mojada, de modo que el paseo no se ve igual dos veces. Los detalles más pequeños —como los ojos de pez de los bloques bajos— aparecen y desaparecen con la marea.
El casco antiguo de Llanes es pequeño pero está lleno de rincones: la basílica de Santa María del Conceyu, los restos de la muralla medieval y las calles empinadas que suben hacia los miradores. Es un recorrido de un rato largo, sin prisa, que combina bien con una comida previa.
Y si te queda tiempo y coche, el concejo de Llanes da para mucho más: la playa de Gulpiyuri, declarada monumento natural, es una playa interior sin mar a la vista, con olas que entran por un sumidero subterráneo desde el Cantábrico. Ver el agua aparecer en medio de un prado es una de las cosas más difíciles de explicar de toda la costa asturiana.